Rodrigo Araiko convierte el centenario de La Vasca en un “Diálogo de Sombras”
En el año en que el Restaurante La Vasca alcanza los 100 años de historia, su mítica esquina de la calle Leopoldo Lewin se ha transformado en un escaparate de arte contemporáneo gracias a la intervención del artista mirandés Rodrigo Araiko. La casa de comidas centenaria refuerza así su apuesta por la cultura local, invitando a vecinos y visitantes a detenerse, mirar y participar de una conversación hecha de luces y colores.
Un escaparate que habla
La instalación ocupa por completo el gran ventanal de la fachada, visible desde ambos lados de la calle y especialmente sugerente al caer la noche. En el interior, un conjunto de estructuras geométricas y planos de color dialogan con el fondo blanco del espacio, generando un juego de reflejos y volúmenes que cambia según el punto de vista del paseante.
El resultado es una pieza que convierte el antiguo escaparate en una pequeña sala de exposiciones abierta a todo el mundo, sin horarios ni entradas: basta con pasar por delante para formar parte de la experiencia.
Este proyecto de Araiko comenzó a gestarse en el viaje a México que realizó durante mes y medio, allí surgieron nuevas ideas y se plantearon los cambios que hoy ven la luz con este proyecto que podemos disfrutar aquí en Miranda.
“Diálogo de Sombras”: cada opinión, una luz
La obra se titula “Diálogo de Sombras” y se apoya en un texto breve, escrito sobre un panel de color que acompaña a la instalación:
“Cada haz de luz es una opinión
Cada sombra una conclusión
Cuando coinciden nacen nuevos colores
Nuevas conclusiones
Y entre todas ellas se crea una buena conversación”.
Sobre esa idea, Araiko construye una escultura suspendida y varias piezas modulares que, iluminadas desde distintos ángulos, proyectan sombras superpuestas en tonos violetas, azules y amarillos. Lo que a primera vista parece una forma sencilla se multiplica en la pared, recordando que de una misma realidad pueden surgir lecturas muy diferentes… y que precisamente ahí está la riqueza del diálogo.
La Vasca: cien años de cocina y cultura
La Vasca llega a su centenario consolidada como uno de los grandes referentes gastronómicos de Miranda de Ebro y de la provincia, un reconocimiento que ha ido acompañado en los últimos años por distintos homenajes públicos e hitos como su presencia en la Guía Michelín. La familia que hoy dirige el restaurante ha querido que esta fecha redonda no se quede solo en la mesa, sino que se extienda a la calle y a la vida cultural de la ciudad.
Convertir el escaparate en lienzo para un creador mirandés encaja con esa manera de celebrar el aniversario: compartiendo protagonismo con el talento local y devolviendo a Miranda parte de lo que Miranda le ha dado al restaurante durante un siglo.
Araiko, el artista que colorea el entorno
Rodrigo Araiko es ya una firma reconocible en el paisaje urbano mirandés. Formado en diversas disciplinas plásticas, ha desarrollado en los últimos años una intensa actividad muralista, con intervenciones en fachadas, parques y espacios singulares que han contribuido a renovar la imagen de la ciudad. Su participación en iniciativas como los proyectos artísticos en la ribera del Ebro ha llevado su lenguaje geométrico y colorista a algunos de los puntos más transitados del entorno.
Que sea precisamente Araiko quien firme la obra del escaparate de La Vasca refuerza la conexión entre el restaurante y esa nueva piel artística de Miranda: los mismos colores que empiezan a poblar muros y plazas ahora dan la bienvenida a quienes se acercan a celebrar el centenario alrededor de una buena mesa.
Con “Diálogo de Sombras”, La Vasca y Rodrigo Araiko demuestran que la cultura también se cocina a fuego lento: cien años de conversaciones en torno a un plato, ahora reinterpretadas en forma de luces, sombras y color en pleno corazón de la ciudad.































