Diario de Burgos: La Vasca sirve un pregón para todos los paladares
Íñigo Ruiz, del afamado restaurante mirandés, abre las fiestas de San Juan del Monte con un emotivo menú que incluye desde los callos de sus abuelos hasta el futuro de la ciudad

Íñigo Ruiz pronuncia el pregón de San Juan del Monte desde el balcón del Ayuntamiento de Miranda. – Foto: Patricia
P.C.P. / Miranda – jueves, 21 de mayo de 2026
Un menú para satisfacer los paladares de todos los mirandeses y hacerles disfrutar ha servido la cuadrilla de La Vasca para abrir las fiestas de San Juan del Monte. Íñigo Ruiz, la tercera generación del afamado restaurante, ha arrancado los aplausos del público que llevaba la plaza de España para escuchar su pregón, con el balcón del Ayuntamiento lleno con sus familiares, concejales y miembros de la Cofradía con el presidente, Carlos Calvo, al frente.
El estreno del pregón como jornada inaugural del programa ha resultado todo un éxito, con las calles y los bares y terrazas llenos de mirandeses con ganas de lucir el pañuelo rojo, que se ha repartido antes de comenzar el acto, espoleados también por unas temperaturas totalmente veraniegas. No en vano, Ruiz ha comentado que el Santo bien podría ser el patrón de todos los hosteleros, para después diseñar un menú que empieza con entrantes como la Canción del Blusa y acaba con San Juanín cual postre ligero y sabroso.
El hostelero ha recordado los callos y los porrones con los que empezaron sus abuelos en el negocio, que cumple 100 años en 2026, y ha animado a los mirandeses a que este San Juan del Monte «sea, como siempre, ejemplo de convivencia, hermandad y amor por lo nuestro». Tras tener un detalle con los sanjuaneros que ya no están y agradecer el trabajo de todos los que hacen posibles las fiestas y garantizan su seguridad, ha proferido el grito que todos esperaban: ¡Viva San Juan del Monte!
Íñigo Ruiz, del afamado restaurante mirandés, abre las fiestas de San Juan del Monte con un emotivo menú que incluye desde los callos de sus abuelos hasta el futuro de la ciudad
Pregón completo de Íñigo Ruiz, 3ª generación del restaurante La Vasca
Mirandeses, Mirandesas, Sanjuaneros, Sanjuaneras, Cofradía y Autoridades presentes.
Ante todo, gracias a la Cofradía por elegirnos como pregoneros de las Fiestas de San Juan del Monte. Significa mucho para esta casa, significa que somos de aquí y que somos la voz de la fiesta. Muchas gracias de nuevo.
Como todos podéis suponer, no somos expertos en la escritura de pregones, ni mucho menos. Lo nuestro es buscar y seleccionar los mejores productos para elaborar nuestros platos y diseñar los mejores menús posibles.
Sin embargo, cuando la Cofradía de San Juan del Monte nos concedió el honor de ser los pregoneros de nuestras fiestas, pensamos ¿Y por qué no? Al fin y al cabo, ¿qué es la fiesta de San Juan del Monte si no un completo menú para compartir?…
Un menú que consta, en primer lugar, de unos entrantes variados para ir abriendo boca: la Canción del Blusa, la designación de Sanjuaneros Mayores e Infantiles, los juegos populares en la calle. Sin olvidar dos productos indispensables: las alubias y la morcilla.
Un primer plato que se presenta con elementos tradicionales como la resurrección del bombo y se extiende hasta el día siguiente con la ofrenda floral a la Virgen de Altamira, el desfile de cuadrillas, todo ello aderezado con las mejores especias: la música de las charangas, un ingrediente con el que, por mucho que sazones el plato, nunca te va a resultar suficiente.
Y el plato principal… El que hemos venido a denominar históricamente La Romería o El Lunes de San Juan. Un plato que se cocina a fuego lento durante todo un año, con cariño, con mimo, con dedicación, como se ha hecho siempre en la cocina tradicional, y que se sirve a temperatura ambiente… ¡Y, madre mía, qué ambiente!
Además, cada vez son más los comensales que no quieren renunciar al postre: San Juanín, otra especialidad de la casa. Ligero, suave y, a la vez, con un sabor tan intenso como casero. Ideal para complementar con una sobremesa en la que las anécdotas, las bromas, las vivencias y los recuerdos se entremezclan con el deseo de volver a repetir menú el próximo año.
Somos, podría decirse, tanto la Cofradía como el Restaurante La Vasca, de la misma generación, y hemos llevado trayectorias paralelas.
Corría el año 1926, cuando Miranda olía a carbón, la Cofradía de San Juan del Monte apenas había comenzado su andadura unos cuantos años antes. Mis abuelos, Ángela Bilbao y Manuel Ruiz, abrieron la casa de comidas «La Vascongada», en la bulliciosa calle del Olmo, conocida como «la Calle de los Valientes», siempre con buenos vecinos, hervidero de ambiente, chiquiteo y cuadrillas de amigos.
Era el orujo de la mañana, el vermut del mediodía, los almuerzos con callos y asadurillas, todo acompañado de porrones de vinos e interesantes tertulias.
Les siguieron años con muchas dificultades, durante la guerra y la posguerra, pero con ilusión, imaginación y esfuerzo salieron adelante.
Con el desarrollo de Miranda, ya La Vasca, siguió creciendo con la segunda generación, de la mano de Paco, San Juanero de pro, y Maricarmen, trabajadores incansables hicieron del restaurante un referente en nuestra querida ciudad. Así como mi tío Jaime, presidente honorario de la Cofradía, llevó a nuestras fiestas de San Juan del Monte a ser declaradas de Interés Turístico Nacional.
A día de hoy, el que aquí os habla, ha intentado llevar por bandera la tradición, el producto de cercanía, el cariño a nuestra tierra y la responsabilidad de devolver a nuestra ciudad todo lo que ella nos da año tras año.
San Juan es para mí, más que las campanadas de fin de año, es volver a la niñez, los primeros amores de juventud, las comidas en el suelo con bocadillos de lomo y pimientos, las risas con los amigotes, bailes y la bajada de romeros, entremezclándose las cuadrillas, las blusas, las charangas, todos unidos.
San Juan del Monte bien podría ser el patrón de nosotros, los hosteleros. Porque la fiesta, cualquier fiesta, va unida a una comida, a un encuentro alrededor de una mesa. Las cuadrillas organizan sus comidas y sus cenas y celebran el momento brindando con amigos y seres queridos. Nosotros, los hosteleros, les recibimos. Somos el lema que veía todos los días en la Escuela de Hostelería: «Vale quien sirve». La mesa la preside la alegría, el buen humor, la camaradería… En definitiva, la felicidad.
En el restaurante La Vasca somos una cuadrilla. Y en ella conviven quienes ya se jubilaron con quienes empiezan sus primeras prácticas. Nuestro personal de sala, que acaban estableciendo lazos de amistad con nuestros comensales, y nuestro personal de cocina, que si no el bombo, tocan las cazuelas como nadie. ¡¡No puedo estar más orgulloso de mi cuadrilla de La Vasca!!
San Juan del Monte no tiene sentido sin su gente, sanjuaneros y sanjuaneras que, año tras año, hacen de un bombo un símbolo de fraternidad y de buenos sentimientos, de compañerismo y de acogida con los brazos abiertos al forastero, quien, con toda seguridad, querrá repetir la experiencia en más ocasiones. Un símbolo, y como decía el poeta Mario Benedetti, defender la alegría como un derecho.
En La Vasca tampoco somos nadie sin nuestros clientes, nuestros amigos. Los mismos que luego recomiendan nuestra casa al forastero, con la seguridad de que no les vamos a fallar. Nuestro máximo objetivo es, dado que estamos ubicados en un primer piso, que nuestros comensales se marchen cantando el himno de San Juan: «Contentos subimos, alegres bajamos».
Si La Vasca nos ha alimentado durante casi un siglo, San Juan del Monte nos alimenta el alma cada año. Subir es renovar nuestro pacto con esta tierra, recordar a los que nos precedieron.
Así que este año cuando subáis, hacedme un favor, cuando lleguéis arriba, girad la cabeza, y mirad a Miranda, pensad esto es mío y lo voy a hacer mejor.
El futuro de San Juan está en nosotros hoy, está en enseñar que la tradición no es una foto antigua, es una promesa de que Miranda seguirá siendo Miranda. Gracias a vosotros mirandeses y mirandesas porque sin vuestra alegría y vuestro respeto a la tradición no habría un San Juan del Monte que disfrutar, ni un centenario que celebrar.
Estos días nos acordaremos de todos los sanjuaneros y sanjuaneras que por motivos de salud no podrán vivir las fiestas, los que se encuentran fuera de la ciudad y no pueden venir y todos aquellos que ya no están con nosotros.
También gracias a todos los que durante estos días velan por nuestra seguridad y salud.
Que este San Juan del Monte sea, como siempre, ejemplo de convivencia, hermandad y amor por lo nuestro.
Por todo ello, desde la Cuadrilla Sanjuanera de La Vasca, y de todo corazón, os deseamos que disfrutéis de este menú para compartir y os invitamos a gritar con nosotros:
¡Viva San Juan del Monte!
¡Viva la fiesta de la alegría!
¡Viva Miranda de Ebro!
Muchas gracias.






















