Miranda de Ebro vibra con la música de cámara

El III Festival de Música de Cámara y Órgano «Gregorio Solabarrieta» llega a Miranda de Ebro del 3 al 5 de julio con ocho conciertos que celebran el 150 aniversario del nacimiento de Manuel de Falla, consolidando la cita como un referente cultural en la ciudad y con la ambición de situarse entre los festivales de referencia del norte de España. Restaurante La Vasca, que celebra su centenario este año, se ha sumado como colaborador de esta edición, subrayando el compromiso de la restauración local con las actividades culturales de Miranda y la proyección de la ciudad.

“Progresión” y agradecimiento al público

«El festival va a cumplir tres años, entonces lo que podemos decir es que progresa adecuadamente, vamos en una progresión y todo debido, sobre todo al público, al apoyo que estamos recibiendo de las administraciones públicas y empresas privadas, así como todos los patrocinadores y colaboradores que están aquí presentes», subraya Solabarrieta, poniendo en valor la suma de apoyos públicos y privados que ha hecho posible el crecimiento del certamen. Desde la organización insisten en que el festival es «rico en propuestas», con formaciones que van del dúo al quinteto y una mezcla de estilos que garantiza variedad y calidad en el programa.

Música que sorprende y emociona

«Vamos a tener momentos musicales muy sorprendentes, desde la máxima delicadeza hasta grandes emociones. Es un festival para disfrutar y dejarse llevar, y no pensar más que en lo que estamos viendo y estamos escuchando», detalla Solabarrieta, invitando al público a dejarse envolver por conciertos que prometen intensidad y sensibilidad. Entre los conciertos figuran matinées en el claustro, propuestas de órgano y una programación que incluye tanto nombres consagrados como talentos locales.

Espacios que realzan el patrimonio

La programación ocupará la iglesia, el comedor y el claustro de Sagrados Corazones, además del auditorio de la Casa de las Cadenas, espacios que vestirán el festival como merece y aportarán un marco patrimonial excepcional. Aitana Hernando, alcaldesa de Miranda de Ebro, ha definido el festival como «consolidado» y ha destacado que «es una manera no solamente de valorar nuestra ciudad desde el punto de vista cultural y musical, también patrimonial, y poner en valor un año más el magnífico marco patrimonial que supone Sagrados Corazones y ahora también la Casa de las Cadenas».

Restauración del órgano y patrimonio en primer plano

Desde la Congregación de Sagrados Corazones han recalcado el trabajo que está impulsando el festival en torno al órgano del claustro, con la intención de que «esté en perfectas condiciones, podamos restaurarlo y nos pueda ofrecer esos conciertos tan imponentes como esperamos», explicó Roberto Amigorena. En estos momentos se están estudiando hasta tres presupuestos distintos para abordar la restauración con cautela, evitando la precipitación y buscando la mejor solución técnica y patrimonial.

Participación local y proyección exterior

El festival también reserva espacio para músicos mirandeses —entre ellos Igor Urruchi, Silvia Castillo, Marina Miguel, Javier Guinea y Eduardo Díaz— y propone un homenaje a Harry Sparnaay que combinará dramaturgia, vídeo y luces para transformar los conciertos en experiencias inmersivas. «Seguro que se habla de nuestra ciudad fuera de las fronteras gracias a este festival», ha afirmado la alcaldesa, y José Luis Solana añadió que «este festival tiene que ser un referente en el norte de España y lo vamos a conseguir».

Un compromiso compartido

La incorporación de la Casa de las Cadenas, de la Fundación Caja de Burgos, refuerza el objetivo de recuperación y puesta en valor del patrimonio de Miranda, en línea con los fines del festival, que persiguen proteger y realzar espacios como Sagrados Corazones y su órgano. En este entramado de instituciones, patrocinadores y agentes culturales, La Vasca renueva su vinculación con la ciudad en su centenario, apoyando eventos que proyectan Miranda como destino cultural y añadiendo su voz al reconocimiento de lo que el festival supone para la vida social y patrimonial local.